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SpaceX logra el ansiado despegue de Starship

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Después de meses de explosiones espectaculares y crecientes dudas sobre la viabilidad del proyecto, SpaceX consiguió este martes lo que hasta hace poco parecía esquivo: un lanzamiento exitoso de su cohete Starship. La prueba, la décima de este prototipo, marca un punto de inflexión para la compañía de Elon Musk y devuelve oxígeno a una de las apuestas más ambiciosas de la exploración espacial contemporánea.

El despegue tuvo lugar desde la base de operaciones de SpaceX en Boca Chica, Texas, a las 18:30 hora local. Durante aproximadamente una hora, la nave de más de 120 metros de altura ejecutó una serie de maniobras críticas que estaban pendientes en su desarrollo. Entre ellas, desplegó con éxito ocho satélites ficticios de la constelación Starlink, volvió a encender en órbita su motor Raptor y puso a prueba su escudo térmico, pieza clave en la aspiración de Musk de crear vehículos totalmente reutilizables.

El sistema de propulsión Super Heavy, diseñado para impulsar a Starship hasta el espacio, completó un amerizaje controlado en aguas del Golfo de México, mientras que la propia nave descendió hasta el océano Índico. Ambas maniobras refuerzan el objetivo de abaratar los costos de los vuelos espaciales, al asegurar la recuperación de componentes que tradicionalmente quedaban inservibles tras cada misión.

El resultado supone un alivio para los ingenieros de SpaceX, que habían encadenado intentos fallidos durante el primer semestre de 2025. Los repetidos accidentes habían generado incertidumbre en torno a los plazos de la compañía y al papel que Starship está destinada a cumplir, tanto en el sector comercial como en los programas espaciales gubernamentales.

El futuro lunar y marciano en la mira

La relevancia de este avance trasciende a SpaceX. Para la NASA, el éxito de este lanzamiento es un paso determinante en el desarrollo del Human Landing System, el módulo que permitirá a los astronautas estadounidenses volver a pisar la superficie lunar dentro de la misión Artemis III, prevista para 2027. Sean Duffy, jefe interino de la agencia espacial, celebró públicamente la jornada: “El éxito del vuelo 10 allana el camino para que nuestros astronautas regresen a la Luna. Es un gran día para la NASA y nuestros socios comerciales”.

Elon Musk, por su parte, mantiene el horizonte más allá de la Luna. El multimillonario insiste en que Starship será la nave que abra las puertas de la colonización de Marte, un sueño que hasta ahora parecía de ciencia ficción, pero que cobra mayor credibilidad tras este hito. Su enorme capacidad de carga —muy superior a cualquier lanzador existente— es considerada esencial para transportar grandes volúmenes de material, suministros e infraestructura que hagan viable una misión de semejante magnitud.

Impulso empresarial en medio de la competencia

El éxito técnico llega también en un momento estratégico para la compañía. SpaceX, que este año apunta a ingresos de 15.500 millones de dólares, estudia una venta interna de acciones que podría situar su valoración en torno a los 400.000 millones, de acuerdo con reportes de Bloomberg. El modelo de desarrollo acelerado basado en prueba y error ha sido arriesgado, pero empieza a mostrar frutos frente a una competencia que presiona con lanzamientos más baratos y frecuentes.

Además, la política estadounidense parece jugar a favor de SpaceX. El presidente Donald Trump ha impulsado en las últimas semanas una simplificación regulatoria destinada a agilizar los procesos de aprobación para vuelos comerciales, lo que facilitará el despliegue de futuros lanzamientos.

Un hito con proyección global

El vuelo número diez de Starship no es simplemente una victoria técnica; representa un cambio de narrativa para una empresa que se ha acostumbrado a desafiar la gravedad tanto en sentido literal como en el empresarial. Si bien aún quedan múltiples pruebas y desafíos antes de considerar a la nave lista para misiones tripuladas, la jornada de este martes reposiciona a SpaceX en el liderazgo de la carrera espacial privada y devuelve confianza a sus socios institucionales y a los inversores que siguen de cerca cada uno de sus pasos.

El camino hacia la Luna y, más allá, hacia Marte, sigue plagado de incógnitas. Pero por primera vez en meses, el futuro de Starship parece un poco más cerca de lo posible que de lo improbable.

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