Robótica

Chipotle apuesta por los drones para revolucionar la entrega de comida a domicilio

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Chipotle, la cadena de comida rápida mexicana más influyente de Estados Unidos, ha decidido dar un salto hacia el futuro aliándose con Zipline, empresa líder mundial en entregas con drones. Desde este jueves, un grupo selecto de clientes en el área metropolitana de Dallas tendrá acceso anticipado a un programa piloto que permitirá recibir sus pedidos de Chipotle mediante drones autónomos. El servicio, bautizado de manera informal como “Zipotle”, busca captar la atención de los consumidores más jóvenes, un segmento que ya representa una parte significativa de la clientela de la marca y que se muestra particularmente entusiasta con los servicios de entrega innovadores.

El proyecto se inicia desde un restaurante ubicado en Rowlett, Texas, donde los empleados de Chipotle depositarán los pedidos en estaciones conocidas como Zipping Points. Desde allí, los drones recogerán los pedidos de manera autónoma para llevarlos a destino. Al llegar al hogar del cliente, las aeronaves se mantendrán a unos 90 metros de altura y desplegarán un pequeño dispositivo robótico —el “Zip”— que desciende suavemente hasta el suelo con la orden intacta.

Más allá de la espectacularidad tecnológica, la iniciativa tiene un trasfondo estratégico claro: Chipotle busca recuperar impulso tras un trimestre marcado por una caída del 4% en ventas de locales comparables, en línea con la desaceleración general de la industria de restaurantes de comida rápida casual en Estados Unidos.

Tecnología y estrategia: la visión de Chipotle y Zipline

Para Curt Garner, presidente y director de estrategia y tecnología de Chipotle, la gran ventaja del modelo de Zipline es que no requiere equipar cada restaurante con drones propios. Un solo punto estratégico puede cubrir un vecindario completo gracias al rango de vuelo de las aeronaves. Esto, asegura, abre la puerta a una expansión nacional mucho más eficiente, con pocos restaurantes funcionando como centros de distribución aérea.

El atractivo para el público joven es evidente. “Los consumidores jóvenes son nuestros principales seguidores”, explicó Garner en una entrevista. “Están mucho más inclinados al delivery que las generaciones mayores y son curiosos, quieren probar cosas nuevas. Además, como muchos viven en apartamentos compartidos, el dron se convierte en una solución práctica y llamativa”.

Por su parte, Keller Rinaudo Cliffton, CEO de Zipline, destaca que la entrega aérea no solo es un recurso llamativo, sino también más sostenible y accesible. Sus drones, conocidos como Platform 2, son rápidos, silenciosos, resistentes a la lluvia y a temperaturas extremas. “Es una experiencia de producto superior, más amigable con el medio ambiente, menos costosa y, lo más importante, amplía el acceso a servicios esenciales”, subrayó. Zipline, que ya opera en cuatro continentes, asegura realizar una entrega en algún lugar del mundo cada 60 segundos y acumula más de 100 millones de millas comerciales autónomas voladas.

El costo de la entrega, fijado en 2,99 dólares más una tarifa de servicio del 15% con un tope de 6 dólares, busca ser competitivo frente a las aplicaciones de reparto tradicionales. El servicio funcionará los siete días de la semana de 12 del mediodía a 8 de la tarde, con planes de extenderlo hasta las 10 p.m.

El futuro de la comida rápida: más allá de la cocina

La incursión de Chipotle en las entregas con drones no es un hecho aislado. Forma parte de un esfuerzo más amplio de las cadenas de comida rápida por explorar nuevas formas de distribución en un contexto donde el crecimiento del sector se ha visto limitado. Tras un inicio de año complicado, la compañía reportó un repunte en junio gracias a promociones de verano y al lanzamiento de su nueva salsa Adobo Ranch Dip. Sin embargo, la presión por diferenciarse frente a competidores como Sweetgreen, Panera o Shake Shack es constante.

En este escenario, la asociación con Zipline ofrece a Chipotle un doble beneficio: un impulso mediático que la posiciona como pionera en innovación dentro del sector y una ventaja competitiva frente a las aplicaciones tradicionales de reparto, muchas veces criticadas por sus altos costes para restaurantes y repartidores.

De hecho, Zipline no se detendrá con Chipotle. La empresa confirmó que ya prepara proyectos con Sweetgreen, la cadena de ensaladas y bowls saludables que ha crecido de manera acelerada en las grandes ciudades estadounidenses. Si el piloto de Dallas resulta exitoso, es probable que el modelo de “restaurante aéreo” se expanda a otras ciudades y marque un antes y un después en la industria de la comida rápida.

Un ensayo con alcance global

La entrega de comida mediante drones ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción. Con hospitales, farmacias y comunidades rurales de África, Asia y Norteamérica recibiendo medicinas, vacunas y productos esenciales gracias a Zipline, la entrada en el sector de la restauración era solo cuestión de tiempo.

Para Chipotle, “Zipotle” representa una oportunidad de reconectar con su público más dinámico, en un momento en que la innovación puede ser la clave para revitalizar ventas. Para Zipline, en cambio, es una expansión natural hacia un mercado masivo que puede consolidar su posición como líder global en logística aérea autónoma.

Lo que hoy empieza en un barrio de Dallas podría mañana convertirse en una práctica habitual en todo Estados Unidos y, eventualmente, en el mundo. Si la alianza logra demostrar viabilidad comercial y aceptación social, no sería descabellado imaginar un futuro cercano en el que pedir un burrito y recibirlo desde el cielo en cuestión de minutos sea tan común como abrir una aplicación de delivery en el móvil.

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